domingo, 30 de marzo de 2008

Viaje por Estonia, Letonia y Lituania (y 5)

(Nuestro recorrido...)


Aquí viene la última entrega de fotos bálticas.





Nuestra primera parada en Lituania nos llevó al Monte de las Cruces. Lugar de peregrinación desde el siglo XVII en la muy católica Lituania (a diferencia de las otras dos repúblicas bálticas), los años de dominio soviético no sirvieron más que para exacerbar el fervor popular por ese lugar en el que se calcula que hay 50.000 cruces de todos tamaños y formas.



La verdad es que el Monte lo ves en media hora (o acabas con sobredosis de cruces para un buen rato), e impresiona más cuando vas subiendo y bajando los peldaños en medio de ese bosque de cruces, porque de lejos parece muy pequeñito. Pero engaña.






Después de esa parada intermedia llegamos a Vilnius, ¡oh, sorpresa!, aguanevando. El día siguiente lo dedicamos a descubrir esta ciudad, de la que habíamos oído que era pequeñita y estaba llena de iglesias. Lo de pequeñita no lo es tanto (aunque más pequeña que Riga, es más grande que Tallin), y lo de las iglesias sí que lo es. Tallin fue la ciudad medieval, Riga la modernista, y Vilnius es la capital de Barroco. Aunque tiene iglesias ortodoxas (como ya he comentado, mis preferidas de todo el viaje), neoclásicas (como la catedral), el barroco te sorprende en cada dos esquinas.




La verdad es que Vilnius me gustó mucho, quizá porque me esperaba mucho menos. Pero el centro histórico es verdaderamente precioso, con calles empedradas y casas muy bien cuidadas e iglesias que te sorprenden por su riqueza si entras.




Por cierto, que aquí también tienen su museo a la opresión soviética. El nombre oficial del museo es -no os lo perdáis- museo del genocidio, aunque todo el mundo se refiere a él como museo del KGB, porque está en el edificio que ocupaba el servicio secreto soviético. Además de las consabidas salas dedicadas a los patriotas que lucharon contra el cruel ocupante soviético (muy parecidas a las que vimos en Tartu y en Riga), se podía visitar la prisión que tenía el KGB en los sótanos del edificio. Y la verdad que eso sí que te ponía la piel de gallina. No tengo ninguna foto porque se me puso mal cuerpo al visitar las celdas y no me apetecía ponerme a hacer fotos, la verdad. Entre otras perlas había una celda de aproximadamente medio metro cuadrado (donde dejaban a los recién arrestados unas cuantas horitas o una noche entera para que se fuesen ablandando), el patio de ejecuciones, una celda de tortura enteramente acolchada (suelo, paredes, techo, puerta) para que nadie oyese los gritos (pero un cartelito informa de que aún así se oían), y la peor de todas: la celda del agua. El invento consiste en una celda con el suelo hundido medio metro aproximadamente que se llena de agua (congelada la mayor parte del tiempo), y justo a ras del agua, en medio de la celda, hay una plataforma de unos 30x30 centímetros donde el prisionero debía estar de pie. La tortura consistía en tener que estar de pie en esa plataforma durante horas y horas, guardando bien el equilibrio y sin dormirte, porque si lo hacías, o te resbalaba un pie, caías en el agua helada. En fin, bastante impresionante.




Aquí os dejo con algunas fotos.














Uno de los mejores ejemplos

de arquitectura gótica en ladrillo,

la iglesia de Santa María:













Interior barroco de la iglesia de San Juan

(creo que era la de San Juan...

¡es que había muchas!)

El último día de nuestro viaje de dos semanas lo dedicamos a la ciudad de Trakai. O mejor dicho, al pueblo de Trakai. Destino turístico de los lituanos porque está al borde de un lago muy bonito, Trakai tiene un castillo medieval que restauraron tan bien en los años 60 que ahora parece un poco Disneyland. Pero la excursión mereció la pena, porque es un lugar muy bonito y además eramos casi los únicos visitantes.








Castillo de Trakai con arcoiris al fondo.
En la foto no se aprecia bien,
pero el espectáculo era precioso.















Bueno, y así acaba mi relato de las dos semanas por Estonia, Letonia y Lituania.

Espero que hayáis disfrutado.

martes, 25 de marzo de 2008

Viaje por Estonia, Letonia y Lituania (4)

En Riga también fui con Gaby al muy bonito y recomendable Museo Etnográfico al Aire Libre, que es de los años 20, y tiene varias decenas de casas originales de madera de mediados del siglo XIX repartidas por un bosque precioso. Lo único malo es que hacía mucho frío, y no dejábamos de pensar "Qué bien se tiene que estar aquí en verano..."


¿No es preciosa esta iglesita ortodoxa de madera?













Y el último día en Riga hicimos una excursión de un día muy bonita. Empezamos viendo los múltiples castillos alrededor del pueblo de Sigulda. Los hay para todos los gustos: medievales derruidos, medievales reconstruidos, neoclásicos, modernistas... Aquí tenéis la prueba:













La única foto de grupo que tenemos
(y encima desencuadrada).










Y luego, cuando ya estábamos razonablemente congelados, cogimos el tren y nos fuimos a la costa, a Jürmala, lugar de veraneo pijo de todos los habitantes de Riga (¿riguenses?) de postín. Nos dio tiempo a dar un paseo al anochecer por la ancha playa, y fue muy bonito.





Y así nos despedimos de Riga y de Letonia, por extensión.

[Mañana, si me da tiempo, más. Que aunque algunas lenguas aseguren que lo del Eramus en Berlín es una tapadera para pasármelo pipa -que también-, en realidad he venido a acabar mi licenciatura de Historia, y eso no ocurrirá a menos que me ponga las pilas con los trabajos que tengo que entregar ¡dentro de una semana!]

sábado, 15 de marzo de 2008

Art Nouveau en Riga



El centro histórico de Riga es Patrimonio Mundial de la Humanidad debido en parte a que tiene la mayor concentración de edificos de estilo Art Nouveau de toda Europa. Y la verdad es que resulta impresionante. Os dejo juzgar a vosotros mismos.





























Viaje por Estonia, Letonia y Lituania (3)

Salimos de Tartu a las seis de la mañana, con cuatro grados bajo cero y nevando. Como me quedé dormida en cuanto subimos al autobús (yo sigo con mi costumbre de no durar ni tres minutos despierta en autobús o avión que sea), no sé si nevó durante el viaje, pero lo que sí sé es que llegamos a Cesis (la ciudad más "letona" de toda Letonia, según las guías) en medio de una tormenta de nieve increíble. Cuando entramos en la oficina de información turística tras avanzar entre el viento y la nieve como podíamos (con el objetivo de dejar nuestras mochilas durante lo que durara nuestra visita) la chica del mostrador no pudo evitar poner cara de "¿pero qué hacen estos aquí?". Supongo que no muchos turistas acostumbran a aparecer en marzo en medio de un temporal de nieve. Aunque la mejor parte vino cuando, para completar sus estadísticas y después de darnos un mapa en alemán, nos preguntó de dónde veníamos. Supongo que esperaba oír un soso "Alemania", y se quedó mirándonos cuando le contestamos "Suiza, Países Bajos, España, Argentina. Pero vivimos en Berlín". En fin, fue divertido. Hasta aquí las anédoctas en la oficina de información turística.


Cesis es un pueblo (o ciudad pequeñita) que ha conservado sus casas de madera, su iglesia románica y sus calles con encanto, además de un castillo medieval que estaban restaurando cuando llegamos. La verdad es que a pesar del viento frío y de la nieve que no dejaba de caer (o quizá gracias a eso último) a todos nos gustó un montón nuestro paseo por Cesis. Es más, una vez repuestos del frío con una sopa del día tomada en un bar, hasta hicimos una pequeña batalla de nieve. Gaby hizo un vídeo muy divertido, a ver si lo puedo colgar cuando me lo pase.


Bueno, aquí os dejo con fotos hechas durante nuestro paseo. Creo que se puede apreciar bastante bien la nieve.





Eso que se ve en la foto es un lago.






























Salimos de Cesis como habíamos llegado: nevando. Y a causa de la nieve llegamos con un poco de retraso a nuestro siguiente destino: Riga, la capital de Letonia. Y cuando llegamos nevaba, cómo no. Pero al día siguiente, cuando nos levantamos con el ánimos de patearnos la ciudad, lucía un sol espléndido. ¡El primer cielo azul desde que salimos de Berlín!

Riga me gustó mucho y es, con diferencia, la capital báltica con más cosas que ver. Como no me quiero enrollar mucho, que además tardo un montón, os pongo las fotos y las voy comentando:




Delante de la casa de "Los Cabeza-negra",
rica sociedad de comerciantes alemanes.
Es una preciosidad.




Una de las muchas iglesias de ladrillo de Riga.
Ésta es anglicana.





Como venía siendo habitual en nuestro viaje,
la iglesia que más me gustó fue la catedral rusa ortodoxa. Preciosa.
(Con gran sentido del humor,
los soviéticos la convirtieron en un planetario hasta los años 90.)




Raph, Gaby e Isi delante del monumento a la libertad.




En el teatro.


El gato forma parte del decorado.






Algunos restos de la Riga medieval.







Vista de la catedral cristiana desde la plaza del ayuntamiento.



El muy soviético Instituto de Ciencias.




Estos hangares de zepelines construidos antes de la Primera Guerra Mundial
se han convertido en el mercado cubierto más grande de Europa.




Un par de detalles tomados durante nuestro paseo:





En Riga también visitamos el Museo de la Ocupación, que relata la historia letona bajo la ocupación soviética. Es un museo muy interesante que ayuda a comprender el sentimiento antiruso de los países bálticos. (Por cierto, que en Riga el 40% de la población sigue siendo rusa, lo cual causa muchos problemas de integración.)
Dejaré para la próxima vez un capítulo monotemático sobre el Art Nouveau en Riga, que es lo más bonito que he visto jamás y la razón por la cual Riga me gustó tanto.