martes, 30 de octubre de 2007

Domingo cinéfilo

El domingo por la tarde me pasé toda la tarde en el cine. Vi tres películas seguidas. La verdad es que echaba de menos eso de pasarme toda la tarde sentada en una butaca (supongo que dos años de subtitulari dejan huella).

Primero volví a ver Amarcord, de Fellini (memorable escena la de la estanquera). El caso es que me partí de risa (y eso que tampoco lo entendía todo... para deciros que pillaba más el italiano de la película que el alemán de los subtítulos...)
Pero lo que os quería contar es lo que vino después. Dentro de un festivalito de cine sobre los movimientos revolucionarios de los años 1967 a 1977 (sí, en Berlín existen esos festivales), se pasaban dos películas que resultaron ser interesantísimas.

La primera, Sir! No sir!, es un documental sobre el movimiento contra la guerra de Vietnam que surgió en el ejército de Estados Unidos a mediados de los sesenta.
La proyección de la película fue seguida por un animado debate con dos de los protagonistas del documental, Stephen Summer y Dave Blablock, veteranos de la guerra de Vietnam, pacifistas y que aún hoy siguen trabajando activamente asesorando a soldados que se niegan a luchar, como por ejemplo en Irak. (suena paradójico, pero así es.)
Para mi sorpresa -no sé si para la vuestra también-, resulta que dentro del ejército hubo un importantísimo movimiento pacifista que hizo temblar al Pentágono. Al poco de empezar la guerra, ya muchos soldados se dieron cuenta de que lo que estaban haciendo en Vietnam no era precisamente llevar la democracia al país asiático. Durante la segunda mitad de los años sesenta y los principios de los setenta este movimiento tomó unas proporciones descomunales.
Un pequeño ejemplo: en 1971, alrededor de medio millón de soldados habían "protagonizado incidentes de deserción" (las comillas es porque cito al Pentágono), cada vez morían más oficiales a manos de sus propios soldados, unidades enteras se negaban a entrar en combate y habían surgido más de 100 periódicos pacifistas dentro del ejército.



La viñeta que reproduzco aquí proviene justamente de uno de esos periódicos underground que inundaron las bases estadounidenses (incluso en Vietnam).

Se titula "Bombardeando la libertad."
Qué apropiado, ¿no? Y qué poco pasado de moda.


Por cierto, uno de esos periódicos se llamaba FTA, oficialmente: las siglas de "Fun, Travel, Adventure" (Diversión, Viajes, Aventura).
Extraoficialmente: las siglas de "Fuck The Army" (creo que eso no necesita traducción). A mí me parece un nombre genial para un periódico escrito por soldados.


En fin, la cosa llegó a tal punto que, según contó en el debate posterior uno de los veteranos, a la altura de 1970, entre los soldados destinados en Vietnam, aquellos que sí estaban a favor de la guerra estaban en tal inferioridad que no se atrevían a decirlo abiertamiente.
Además, contó que cuando les tocaba hacer patrullar los campos vietnamitas en busca del enemigo, lo que hacían era tratar a toda costa de no encontrarse con dicho enemigo y dedicarse a fumar durante todo el día porros de marihuana ocultados entre los campos.

También dieron una cifra que hizo que se me pusiesen los pelos como escarpias: como la lucha por tierra iba de mal en peor (en gran parte por dichos movimientos pacifistas), el Pentágono cambió de estrategia y empezó una "guerra aérea" contra el Vietcong en las Navidades de 1972. Resultado: en un par de semanas se lanzaron casi tantas bombas sobre Vietnam como las que lanzaron (todas las potencias) durante TODA la Segunda Guerra Mundial.
Escalofriante, ¿no?
En fin, detalles escabrosos a parte, lo cierto es que me pareció una pena que un movimiento pacifista tan importante hubiese caído prácticamente en el olvido del gran público. Así que si alguien algún día tiene la oportunidad de ver esta película, que lo haga.

[Para el que se haya quedado con ganas de más, aquí tiene la página web oficial de la película con un montón de documentación, fotografías, recortes de periódicos, etc. Y aquí, el tráiler de la película.]

El segundo documental iba de otro movimiento de los años 70 totalmente desconocido para mí: The Weather Underground. El nombre de este grupo proviene de una canción de Bob Dylan, la archiconocida "Subterranean Homesick Blues", en la que dice: You don't need a wheaterman to know which way the wind blows (no necesitas al hombre del tiempo para saber en qué dirección soplará el viento.)





Bueno, pues este documental también fue muy interesante. La lucha de The Weathermen (llamados The Weathermen Underground Organization una vez pasaron a ser clandestinos) se enmarca dentro de los grandes movimientos sociales estadounidenses de finales de los sesenta y los setenta, cuando el optimismo hippie se había desvanecido y la cosa empezaba a tomar un tinte más serio: es la época de los Black Panther, de los grupos maoístas, de levantar los adoquines para ver si debajo había una playa.
The Weathermen, armados con su eslogan "Bring the war home!" (Traed la guerra a casa), con algunos bates de béisbol y con un par de bombas caseras, intentaron que las cosas cambiaran. Como explica un miembro de la organización, para ellos, quedarse en casa viendo la televisión mientras millones de personas morían en Vietnam o los negros luchaban por sus derechos también era una forma de violencia.
El documental resulta fascinante porque refleja perfectamente -en mi humilde opinión- el espíritu de esa época de efervescencia, la gran crisis de la acomodada clase media estadounidense y el convencimiento de esos jóvenes de que eran los protagonistas de una revolución mundial que cambiaría para siempre el mundo.
Para acabar: gracias a las maravillas de la técnica y a espíritus generosos, en You Tube podéis ver el documental enterito (y os aseguro que la calidad es más o menos igual que la que había en el cine). Está dividido en nueve fragmentos de diez minutos cada uno, y los enlaces son estos:
primera parte de la peli, segunda parte, tercera, cuarta, quinta, sexta, séptima, octava y novena. Os recomiendo verla si tenéis 90 minutos.
Y para el que tenga menos tiempo, que haga click aquí y que lea lo que pone en Wikipedia sobre ellos (en inglés).
Os dejo, que tengo que hacer una redacción para mi clase de alemán. Un beso a todos.

domingo, 28 de octubre de 2007

El largo camino a Itaca



Si vas a emprender el viaje hacia Itaca
pide que tu camino sea largo
rico en experiencias, en conocimiento.

A Lestrigones y a Cíclopes
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo. (...)

Pide que tu camino sea largo.

Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas. (...)

Ten siempre en la memoria a Itaca.
Llegar allí es tu meta.

Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.

Itaca te regaló un hermoso viaje,
sin ella el camino no hubieras emprendido,
mas ninguna otra cosa puede darte.

Aunque pobre la encuentres, Itaca no te engañó.
Rico en saber y en vida como has vuelto,
comprendes ya qué significan las ítacas.


Evidentemente, este poema no ha salido de mi pluma. Pero como encaja tan bien con mi estado de ánimo y mis expectativas para este año, aquí os lo copio. Como dirían en Gabacholandia, ce poème m'a bouleversée. En español tiene menos gracia decir que un poema te ha emocionado.[En todo caso, gracias, José.]

Y, además, así compenso la densidad -y el aburrimiento- de la entrada anterior.

Buenas noches a todos.

sábado, 27 de octubre de 2007

De universidades de élite, seminarios y demás historias

Pertenezco a una universidad de élite. No os lo perdáis.




Se ve que el Gobierno alemán ha hecho una lista con las mejores universidades y la Freie Universität de Berlín (FU, para los amigos) se ha colado dentro, para gran disgusto de la universidad histórica de Berlín, la Humboldt, que no ha entrado -la pobre se quedó en el sector soviético tras la división de la ciudad y desde entonces no levanta cabeza, oye.


En fin, no voy a enrollarme con la historia de la universidad -que, por otro lado, es muy interesante-, pero ya que de repente estoy en una universidad de élite -qué bien queda decirlo- pues os lo comunico. (Ahora, no sé de qué me va a servir, porque los licenciados en Historia nunca se han distinguido por su brillante futuro profesional.)


Lo que quería contaros es que, en sólo dos semanas, me he convertido en una auténtica fan del sistema universitario alemán. Para empezar, aquí ya han implantado el sistema de bachelor/master que servirá para unificar los planes de todas las universidades europeas, algo que en España -o Valencia, al menos- se están empezando a plantear ahora. Además, aquí cada alumno decide en qué quiere ser licenciado, un poco al estilo estadounidense. Me explico: cada uno elige una especialidad principal y dos secundarias. Con lo que tienes a gente que estudia Sociología, Ruso y Canto; otros estudian Antropología, Historia del Arte y Pedagogía, mientras que habrá otros licenciados en Ingeniería Industrial, Inglés y Económicas. Con lo que la gente sale de la Universidad sabiendo mucho más -pues los estudios son mucho más ricos en contenidos- y, sobre todo, más preparado para el mundo del trabajo.



Pero lo que ha acabado por convencerme es el sistema de dar clase aquí (voy a intentar no enrollarme mucho con mi explicación). Aquí las clases se separan, a grandes trazos, en clases magistrales y en seminarios.
Mientras que la gente en "bachelor" (esto es, los tres primeros años) tiene más clases magistrales, los de máster van exclusivamente a seminarios. Y eso es lo que es extraordinario. En los seminarios hay como máximo de 20 personas, que se sientan en mesas que hacen un círculo y entonces, dirigidos por el profesor, se ponen a discutir sobre un tema. Evidentemente, de una semana a otra hay que prepararse textos, exposiciones orales y algún que otro trabajo en casa para poder discutir, y el profesor dirige el debate y puntualiza o matiza afirmaciones. Y la nota se basa casi exclusivamente en la participación y en esas pequeñas presentaciones orales.


Y para que os hagáis una idea de lo que se puede cursar en esta universidad, pasaré a contaros lo que servidora se ha cogido para este semestre: cinco seminarios:
  • "El debate del Nacionalsocialismo en el teatro alemán posterior a la Segunda Guerra Mundial" (¡toma!)
  • "Eso era la RDA: historia cotidiana del país socialista"
  • "Creating Modern Man" (sobre las teorías de lo moderno en EE.UU en los años 50 y 600, título y bibliografía en inglés, pero clase en alemán)
  • "Política y religión en el Nacionalsocialismo"
  • "Las películas como fuente y medio para la Historia."

Qué interesante, ¿verdad? Ah, y luego tengo una clase magistral que se llama "Nacionalización en la "periferia" de Latinoamérica: el ejemplo chileno", que también es muy interesante.


La verdad es que estoy encantada con mis clases. Claro, otra cosa es que me entere de todo lo que dicen en clase. De hecho, a veces mi cerebro desconecta y pasa al modo "stand-by" cuando ve que la cosa le supera. Pero, oye, todo llegará, ¿no?
Y ahora, para acabar -que sí, ya acabo- aquí va una lista con un par de cosas que sólo pueden pasar en una universidad alemana:
  1. - que cuando un profesor diga que el manual de base es un libro escrito por él, un alumno levante la mano y le pregunte: "Perdone, ¿nos podría decir si la orientación de su libro más bien marxista, posmodernista o puramente política? " [Añadiré que el profesor, impertérrito, respondió que al tratarse de un manual, se limitaba a dar cuenta de los debates históricos sin entrar en apreciaciones.]
  2. - que en el Instituto Latinoamericano se pueda estudiar: a) Quechua, b) Guaraní y c) Maya. Ahí es nada.
  3. - que durante la primera clase sobre "Religión y política en el Nacionalsocialismo" los alumnos se pongan a discutir qué autores quieren que se incluyan en la bibliografía. (¿Os imagináis algo así en la Facultad de Historia?)
  4. - que los profesores, el primer día de clase, no sólo se presenten sino que además digan dónde han estudiado, cuál es su especialidad y qué estudios han llevado a cabo, para que el alumno juzgue si el profesor es competente o no.
  5. - que la biblioteca principal -véase foto de arriba- esté abierta todos los días, incluidos sábados y domingos, todos los meses del año, hasta las ocho de la noche.
  6. - que haya tres o cuatro bares gestionados por alumnos y repartidos en diferentes aulas del edificio principal de la universidad, en los que hay sofás, plantas y un armarito para que el que quiera deje allí su propia taza (traída de casa).


Podría seguir, pero mejor me paro aquí.

Que ya os he aburrido lo suficiente y yo, además, tengo que estudiar.
Besos.

jueves, 25 de octubre de 2007

El cielo sobre Berlín

A los tres días de haber llegado a Berlín, supe que estaba en la ciudad indicada.
Eran las once de la noche, o quizá era más tarde, no recuerdo bien. Caminaba por mi recién estrenada calle -me había mudado esa misma tarde- y en un momento dado, no sé muy bien por qué, miré hacia arriba.

Sorpresa.

En Berlín, de noche, se ven las estrellas. Montones de ellas.

A los tres días de haber llegado a Berlín, supe que había llegado a la ciudad indicada.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Impresiones otoñales

Sí, empiezo un blog. Por modestia, diré que varias personas me lo han sugerido y que no sé qué saldrá de este proyecto que, con mucha originalidad, se llama Impresiones Berlinesas. Pero espero que al menos sirva para que sigáis, si os apetece, mis andaduras por estos mundos, y para que compartáis todas las cosas que pienso vivir durante este año.

¿Y qué mejor manera de empezar este blog que hablar sobre el maravilloso otoño berlinés? Llevo mucho tiempo sin dar noticias porque me había perdido entre tilos y castaños de colores rojo, amarillo y naranja -y de todos los matices que os podáis imaginar.
Uy, qué cursi me estoy poniendo.
Como se suele decir, una imagen vale más de mil palabras, así que ahí va un par de miles de palabras. (Escritas por mí.)


Esto es Potsdam.
O, mejor dicho, el parque Sanssouci.







(Aquí estaba la residencia del emperador alemán, y como todas las residencias imperiales o reales de Europa, data del siglo XVIII.)
Pero me ahorraré la explicación histórica, no temáis.


El caso es que es un parque enorme, salpicado por fuentes, esculturas y palacios aquí y allá. En verano es una gozada pasear por sus caminitos, pero en otoño... es espectacular. Sobre todo para aquellos que venimos de lugares en los que el otoño no existe, como Valencia.
El domingo fui allí con unos amigos a dar un paseo y el gen japonés que llevo dentro se manifestó en un dedo flojo que me hizo disparar casi 50 fotos en dos horas. Me encantaría subiros (casi) todas las fotos que hice, pero algo me dice que quizá os aburriríais de tanta hoja naranja. Así que aquí tenéis una pequeña muestra.



Es una pena que en las fotos no se aprecie el frío que hacía: la temperatura no subía de los 5ºC.
Pero aun así fue un paseo precioso.










Me voy a despedir por hoy. A lo tonto llevo un buen rato (¿horas?) haciendo pruebas con las plantillas, peleándome por que las fotos queden como yo quiero, luchando a brazo partido contra las tabulaciones de los textos y otras chorradas por el estilo, y de tanto probar y probar, pues me ha entrado hambre. (Y eso que no he logrado dar a la entrada el aspecto que yo quería, como creo que podréis apreciar...)
Así que mañana seguiré con más, pues tengo una carretilla (en el sentido metafórico) llena de cosas que contaros.

Besos.