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lunes, 9 de marzo de 2009

Con un día de retraso...

¡Feliz día de la mujer!



lunes, 6 de octubre de 2008

Prohibido dar besos


Desde aquí me he metido varias veces con los españoles ignorantes que vienen al bar donde trabajo, pero todavía no había hablado del miserable de mi jefe (alemán, todo sea dicho).

Pero hoy le dedico una entrada a él solito, porque se lo ha ganado a pulso.

Pasaré por alto lo pesetero que es y su inclinación a humillar a aquel que esté a su mando para centrarme en otro rasgo de su carácter: su propensión a poner nuevas reglas. Normalmente hace que nosotros, sus subordinados, firmemos hojas con la nueva reglamentación para que nadie se escaquee. Un día tenemos que firmar que no cantaremos más mientras trabajamos (con lo que mola cantar Alaska mientras friegas), otro día, que no haremos ruido mientras recogemos la terraza (bajo amenaza de despido inmediato), al siguiente, juramos solemnemente planchar las camisas blancas que llevamos.

Pues bien.

Ayer llego a trabajar, y mientras le sacábamos brillo a las copas de vino, me comenta un amigo (camarero, evidentemente): "¿Te has enterado de la nueva regla del jefe?" "No." "Que no nos podemos dar besos."
[Aquí imaginaos mi cara de desconcierto: "¿Perdón?"]
Mi amigo prosiguió con su explicación: "Que como ha llegado el otoño, pues no quiere que nos demos besos al saludarnos, por si nos pasamos la gripe y nos ponemos enfermos todos."

¿Quéeeeee?
¿Que no nos podemos saludar más con dos besos porque ha llegado el otoño?

Evidentemente, al poco todos decidimos montar una gran orgía en cuanto uno de nosotros cayera enfermo, para ver si así efectivamente nos poníamos todos malos -con cuarenta de fiebre, preferentemente- y que ninguno pudiese ir a trabajar. Menudas risas nos estuvimos echando toda la noche con la prohibición.

Y, evidentemente, al marcharnos, todos nos dimos dos besos bien dados (en la mejilla).




jueves, 7 de agosto de 2008

Percance doméstico



Se me ha descuajeringado* la lavadora, está totalmente kaputt, como dicen aquí, y os aseguro que yo no tenía una pinta tan glamourosa como la chica del dibujo. Le dió un infarto con toda una carga de ropa dentro y totalmente llena de agua. Se inundó el baño, tuve que escurrir los vaqueros a mano, vaciarla con la fregona, se me mojó todo el suelo de madera porque la ropa seguía chorreando... qué drama. Se aceptan donaciones en líquido para la nueva.

Esta entrada es una tontería, pero es que estoy verdaderamente afectada. En fin.


[*la RAE insiste en que es "descuajaringar", pero no le pienso hacer ni caso.]

viernes, 16 de mayo de 2008

¡Mortadelo y Filemón en alemán!


Me quedé alucinada cuando encontré este tebeo en uno de los mercadillos de Berlín. ¡Mortadelo y Filemón se han convertido en Clever & Smart! ¡Y Otilia es Othilie! Aún me estoy recuperando de la impresión...

jueves, 15 de noviembre de 2007

De compañías aéreas y otras engañifas

Desde que estoy en Berlín -y antes también- compro vuelos on-line como quien baja a comprar el periódico los domingos.
Por eso me he sentido tan identificada con este chiste de Mauro Entrialgo. Aquí os lo dejo para que os riáis un poquito.