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martes, 24 de febrero de 2009

De funerales en el Bósforo

Ahora toca hablar de alguna de las películas más interesantes que he visto en la Berlinale. La verdad es que al final vi menos de lo que quería, primero porque trabajé más horas de las que pensaba, y segundo porque cuando salía de trabajar lo que más me apetecía era tomar el aire (o una cervecita) y desconectar.

Pero aún así casi todo lo que vi me gustó mucho (no como otros desafortunados espectadores de la Berlinale, y no miro a nadie). Claro que en el par de películas que no me gustaron me dormí, o me salí directamente de la sala.


Empezamos por el lejano Oriente, por Corea del Sur. Por una familia de tres miembros que no se conocen, que viven bajo el mismo techo pero no saben nada del uno del otro. Tres personas que ocultan al mundo exterior sus miedos, sus anhelos, sus frustraciones e incluso aquello que les hace felices.



En Members of the Funeral una pareja y su hija adolescente se encuentran en el funeral de un chico y ninguno sabe por qué los otros dos están ahí. Ése es el punto de partida para una película que empieza algo floja, pero va cogiendo fuerza conforme pasan los minutos, hasta atraparte por completo. Poco a poco las fronteras entre realidad e imaginación se van difuminando, y los personajes de carne y hueso se convierten en personajes de una novela que el chico muerto estaba escribiendo. ¿O era al revés? Members of the Funeral es una historia circular con muchos muertos de por medio, otros tantos flash-backs, algunos toques de surrealismo y unos cuantos personajes raritos pero creíbles. Mi preferida, la chica adolescente cuyo hobby es ayudar a un encargado de unas pompas fúnebres y fotografiar con una Polaroid todo tipo de cadáveres. En suma, una de esas películas de las que no sabes muy bien qué esperar y que te sorprenden muy gratamente.


Siguiendo en la sección de Forum pero más cerca geográficamente, también tuve la oportunidad de ver la película turca Hayat Var. Además de ser el nombre de la chica protagonista, "Hayat" viene del árabe y significa vida.



Y la vida en esta película es mísera y transcurre en las aguas del Bósforo, entre las mil orillas de Estambul. Hayat tiene catorce años e intenta ser feliz. Con un padre que se dedica a navegar con su mísera barca entre los barcos amarrados en el estrecho vendiendo alcohol, mujeres y quién sabe qué más, un abuelo con una enfermedad pulmonar que no puede sobrevivir sin la botella de oxígeno ni la de raki, una madre casi ausente que vuelca todo su amor en una nueva familia y una vecina gorda y enjoyada que se dedica a pellizcarle los mofletes, Hayat encuentra esa felicidad en un pintalabios rojo.



Por manido que parezca el adjetivo, Hayat Var es una película intimista. La cámara observa a la silenciosa adolescente ir y venir en la barcaza de su padre y, por contraste, los ruidos exteriores se amplifican: las olas del estrecho o los bocinazos de los coches suenan con verdadero estruendo. Es también una película para ver en la gran pantalla (todas los son, es cierto, pero algunas más que otras): muchos colores brillantes, días radiantes con enormes buques flotando sobre las aguas del Bósforo, atardeceres anaranjados en los que se recortan las siluetas de las mezquitas istambulitas... Una película de las que sigues recordando imágenes mucho después.

Esta mañana leía en El País una frase que hago propia: el talento no entiende de crisis. ¿Y qué mejor que meterte en una sala oscura y dejarte llevar para olvidar escándalos políticos y siniestras previsiones económicas?



[Próxima entrega de las películas berlinalesas en cuanto vuelva a encontrar una mañana tranquila.]



martes, 10 de febrero de 2009

Estreno

Una nota rápida:


A quien le interesase lo que ya conté sobre "Vals con Bashir", leo en El País que la película se estrenará el 20 de febrero en España. ¡No os la perdáis!

miércoles, 4 de febrero de 2009

Berlinale, eins, zwei, drei... los!


Este año sí que sí.

He conseguido un trabajillo durante los diez días que dura la Berlinale. Trabajaré para el departamento de prensa de la sección Forum y supongo que no hace falta que os diga la ilusión que me hace. Me lo pienso pasar genial y ver tantas películas como pueda.

Os tendré al corriente.

domingo, 18 de enero de 2009

Esas películas que todo el mundo debería ver

Últimamente he visto dos películas que todo el mundo debería ver. Sin exagerar. Corred a verlas, a descargarlas, a alquilarlas. Pero vedlas acompañados, pues las dos son de esas películas que necesitas urgentemente comentar a la salida.

La primera es alemana y se llama Die Welle (La ola):


Un profesor de instituto decide llevar a cabo un experimento para enseñar a sus alumnos, hartos de oír lecciones morales sobre el nazismo, cómo es posible que algo así pasara, y además demostrarles que una dictadura sigue siendo posible de nuestros días.
Es una película de la que sales preguntándote "¿Qué habría hecho yo en esa situación?" y lo peor es que ni siquiera puedes responder con claridad.
Es una historia sobre los mecanismos de poder, de exclusión, la seguridad que proporciona pertenecer a un grupo, los movimientos de masas, el vacío existencial de las personas, el ego... En definitiva, temas que nos tocan de cerca.
Por cierto, por si alguno de vosotros ha oído hablar de ello, está basada en un experimento real llamado The Third Wave.








La segunda película es israelí y se llama Vals con Bashir.


Un director de cine decide investigar por qué no logra acordarse de ninguna manera de su participación como soldado en la guerra contra el Líbano en 1982, cuando era un joven de 18 años.
La película trata de la memoria, de los traumas, de cómo nuestra mente bloquea recuerdos dolorosos, pero también da una visión crítica de la terrible matanza de Sabra y Shatila (y, por extensión, de la política exterior israelí), algo que a la luz de los acontecimientos presentes parece más necesario que nunca.
Vals con Bashir es, además, una película de animación. Y este hecho le da aún más credibilidad, por extraño que parezca. Se subraya así que la frontera entre la realidad y la imaginación, entre los hechos y los recuerdos, entre el pasado y nuestra visión del pasado es algo muy difuso. Que jamás podemos estar seguros de haber vivido algo que creemos firmemente haber vivido.






En resumen, La Ola y Vals con Bashir son dos buenas películas, dos muy buenas películas que además nos enseñan mucho sobre nuestro mundo y, en definitiva, sobre nosotros mismos.


De verdad: imprescindibles.

martes, 27 de mayo de 2008

¡Viva Tarantino!


Acabo de estrenar la temporada de cine al aire libre. Creo que no podía haber elegido mejor película. ¡Qué grande es Tarantino!











[Por cierto, que si alguien sabe de qué película es el póster que aparece en el primer fotograma, ¡que me lo diga!]

lunes, 26 de mayo de 2008

De rusos y extraterrestres

Tras el baño de cultura con Goytisolo y una visita a una exposición de fotografía que comentaré en breve, tocaba algo de diversión, ¿no?



Pues sí, ayer fui a ver la última peli de Indiana Jones. Empezaré diciendo que me encantan las películas de Indiana Jones y que tenía muchísimas ganas de ver esta última entrega. Y la verdad es que me lo pasé muy bien. Como en todas las anteriores entregas, hay malos malísimos (ahora son rusos y no nazis), un montón de persecuciones en coche, en moto y en lancha (bastante poco creíbles pero no por eso menos divertidas), indígenas que disparan flechas envenenadas, bromas, gags, guiños a otras películas, enigmas que se remontan a cuatro mil años y un final feliz. Yo me reí, salté del asiento en un par de ocasiones por el susto, disfruté con las persecuciones y se me pasaron las dos horas volando.

El único "pero", bueno, los dos únicos "peros": Cate Blanchett como mala malísima soviética (es que parece de plástico, no me convence nada de nada...) y el rollo extraterrestre y alien que tiene esta cuarta película. Las arcas bíblicas molaban más.


jueves, 22 de mayo de 2008

4 meses, 3 semanas, 2 días


Ayer vi está película en casa de Iris que quise ir a ver en su día en el cine pero que se me pasó. Ganó la Palma de Oro en Cannes el año pasado y había leído mucho sobre ella. 4 meses, 3 semanas y 2 días está ambientada en la Rumanía de los años 80 y cuenta la historia de Otilia, una chica que ayuda a su amiga a abortar. El aborto ilegal causó la muerte a varias miles de mujeres rumanas desde los años 60, y la película denuncia el terror del régimen comunista a través de la historia de Otilia.

4 meses... retrata la cotidianidad gris y triste de la época (por decirlo de manera suave), y resulta muy angustiosa desde el primer momento. Los personajes y la situación resulta tan real que te parece estar viviéndolo todo en tu propia carne. Me está costando un poco encontrar las palabras para explicar lo que me pareció (siempre me pasa igual cuando una película me gusta), así que os traduzco las palabras que escribió un periodista de Le Monde sobre la película: "el director nos entrega, a través de la intimidad de un drama personal, la crónica en negativo de un sistema de opresión colectiva". Ahí es nada.

Cuando acabó la película nos quedamos un rato sin reaccionar, intentando digerir lo que acabábamos de ver. Y hoy me he levantado con varias escenas rondándome la cabeza, lo que suele ser señal evidente de que la película me ha impactado.


Por cierto, que la película fue seleccionada por un comité francés que todos los años elige una película de Cannes para enseñarla en los colegios franceses, y la decisión causó una gran polémica, y hubo "gente" (grupos anti-abortistas, católicos y demás) que quisieron impedirlo. La verdad que no entiendo por qué, porque después de ver la película lo último que se te pasa por la cabeza es querer pasar por una experiencia así. Por supuesto que el Vaticano también puso el grito en el cielo, pero en fin, a estas alturas eso ya no extraña a nadie. Quien tenga curiosidad encontrará un montón de información en Wikipedia, en páginas de Internet en general, en Youtube y demás.

En resumen: 4 meses, 3 semanas, 2 días es una película magnífica y os la recomiendo muy mucho.

jueves, 1 de mayo de 2008

De escafandras, mariposas y otros bichos



Hacía tiempo que no hablaba de las películas que veía. No es que esté yendo menos al cine (es mi gran -único- capricho aquí), sino que no quiero ser pesada. Pero la película que he ido a ver hoy me ha gustado tanto que me apetece hablar de ella:




La escafandra y la mariposa, la última película de Schnabel.




















Está basada en la historia real de un hombre (para más señas, el editor francés de la revista Elle) que tras un infarto se queda totalmente paralítico y sólo es capaz de mover un ojo. Y parpadeando (un parpadeo: sí; dos parpadeos, no) consigue no sólo comunicarse con el mundo que le rodea sino además escribir un libro (que por lo que me han contado es precioso). La peli está contada desde el punto de vista del enfermo y a veces resulta estremecedora. Hay una escena muy impactante en la que un médico le cose el párpado y el espectador lo ve como si fuese su propio párpado. Y aunque la historia es verdaderamente trágica, consigue relatarla de una forma muy delicada y conmovedora.


Lo cierto es que cuando leí de qué iba La escafandra y la mariposa (que no sé por qué aquí en Alemania la han estrenado con el título inverso: Schmetterling und Taucherglocke) me pareció un tema demasiado trágico y no me apeteció nada ir a verla. Pero luego las críticas eran tan buenas que al final me decidí... Y desde luego que ha sido un gran acierto.

De verdad, La escafandra y la mariposa merece mucho la pena.





Otra película que me gustó muchísimo en su día fue I'm not there. Un caleidoscopio de personajes interpretan los múltiples lados de Bob Dylan, y el resultado es genial. De hecho no escribí nada sobre esta película en su día porque me gustó tanto que me dio la impresión de que iba a escribir una entrada muy, pero que muy imparcial. Con decir que salí siendo la fan número uno de Dylan... y mira que a mí su música me gustaba, pero sin más.



I'm not there está muy bien escrita, dirigida e interpretada, y es una de esas películas que podrías ver un par de veces seguidas sin problemas y que tiene muchos niveles de lectura. El fan de Bob Dylan saldrá encantado con tanta cita a las canciones (en ocasiones diálogos enteros son letras de sus canciones), el cinéfilo identificará mil guiños a clásicos de la gran pantalla y el que sólo quiera pasar un buen rato pienso que también disfrutará. El único "pero" es que es un poco larga, y al final puede resultar algo pesada. Pero os la recomiendo absolutamente. Y la banda sonora también.

Aquí las múltiples caras de Dylan:





Y aquí otra versión del cartel de la película que me parece precioso:





Más películas: Juno, la sensación del cine independiente estadounidense del último año. Va de una quinceañera, la Juno del título, que se queda embarazada y decide tener al niño. Y el resto ya os lo podéis imaginar: nueve meses de anécdotas y de altibajos.



Juno es la típica película que o te encanta el humor o te parece totalemente insoportable. A mí me pareció una comedia muy graciosa que se burla de las típicas películas para adolescentes de Hollywood y que resulta muy tierna. Al principio me temí lo peor (tipo moralina insoportable americana contra el aborto y esas cosas) pero la verdad es que luego me gustó. La actriz protagonista resulta muy creíble y te hace reír (o por lo menos a mí me hizo reír) con su humor ácido. Vamos, una película para domingo por la tarde.

Que por cierto, una de las mejores cosas de la película es la banda sonora (abajo tenéis la portada del disco) que por supuesto me bajé en cuanto llegué a casa del cine.
Por último: Be Kind Rewind, la última película de Michel Gondry. Ya hablé de La ciencia del sueño y de lo mucho que me gustó Olvídate de mí, así que iba con grandes expectativas. Nos juntamos un pequeño grupo de fans de Gondry y allí que fuimos a verla en cuanto la estrenaron en Berlín.



Be Kind Rewind (no sé si ya la estrenaron en España y con qué título) es la historia de cómo unos pobres encargados de una tienda de alquiler de VHS borran todas las cintas tras electrocutarse y deciden rodar ellos mismos las películas para seguir adelante con el negocio. Además tratarán de ganar dinero para salvar su tienda de la quiebra total.

Aunque no le daría un diez, a mí Be Kind Rewind me pareció una fábula muy bonita sobre la magia del cine, aunque es menos profunda y compleja que las otras películas de Gondry que había visto. Pero me reí mucho con la escena en la que ruedan Cazafantasmas y también cuando pretenden rodar Paseando a Miss Daisy (fotograma de la escena a continuación).




Lo cierto es que aunque la película parezca a primera vista algo simplona (y más comercial que las otras, sobre todo por sus dos protagonistas), pienso que Gondry ha querido hacer un homenaje no tanto al cine, sino más bien a tanta gente que llena las salas y que lo vive verdaderamente con pasión. Si alguien la ha visto, ya me dirá su opinión.

Me voy a la cama que a lo tonto llevo escribiendo más de una hora...

miércoles, 20 de febrero de 2008

Visto en la Berlinale

Pequeño resumen de lo visto durante el festival.
(Como podréis ver, no es mucho, pero es para lo que pude conseguir entradas).

De la sección oficial pude ver Caos Calmo de gran estreno mundial con la presencia de todos los actores. Aunque nada más empezar la película pensé "¡Socorro!" porque aquello tenía pinta de melodrama terrible, la verdad es que acabó gustándome. Lo mejor, sin duda, los actores, o debería decir "el actor": Nani Moretti. Lo peor -en mi humilde opinión- es que se nota mucho que es una adaptación de una novela: hay bastantes personajes secundarios y ninguno acaba de estar bien descrito, sino que sólo son una suma de momentos que no aportan demasiado a la película.



Lo segundo peor: la actitud de la Iglesia italiana, que por una escena de sexo entre Nani Morett e Isabella Ferrari (escena algo explícita, es cierto, pero sin pasarse), ha montado un pollo enorme. A veces consuela pensar que no sólo en España pasan esas cosas. Aquí tenéis a continuación un fotograma de tan controvertida escena:





En la sección Forum vi dos películas, las dos japonesas.


La primera, United Red Army, es un documental-ficción (¿se dice así?) sobre uno de los más importantes grupos terroristas de extrema izquierda que surgieron en Japón a finales de los años sesenta y que no duraron mucho más allá de los setenta. Es una película interesante, pero algo difícil de seguir para aquellos que no estamos demasiado familiarizados con la historia de Japón de esos años y que se hace muy larga (dura más de tres horas). Lo más interesante es conocer un poco mejor cómo surgieron esos grupos revolucionarios y qué pasó con ellos (lo cierto es que acabaron igual que la RAF alemana y que Las Brigadas Rojas italianas).
Después de la película el director contestó a las preguntas del público y contó que es amigo personal (o era, en algunos casos) de muchas personas que salen en la película (y que ahora o están en la cárcel, o murieron en el Líbano, o fueron detenidos en Perú, o están en paradero desconocido).









La otra película japonesa que vi en la sección Forum se llama Higurashi. No he podido encontrar nada de información de esta película en Internet, pero tampoco importa, porque era bastante mala. Tiene un principio muy aburrido y cuesta mucho meterse en la historia (de hecho, mucha gente abandonó la sala durante los primeros quince minutos) y encima la calidad de la imagen era pésima. El caso es que al final la cosa mejora un poco, pero aún así, fue la peor película con diferencia que he visto en este festival. Supongo que el director quería contar una historia "íntima" por lo que utiliza "un ritmo lento", pero el resultado es, como ya he dicho, aburrido. Aquí va la única imagen que he encontrado de la peli (está sacada de la página web de la Berlinale).




De la sección Panorama (que suele ser de las más interesantes, por lo visto), vi una película taiwanesa que me gustó bastante, Drifting Flowers, o en taiwanés Piao Lang Chi Ge. Pues eso. Son varias historias cruzadas y el tema principal es, cómo no, el amor. Pero amores que, cuanto menos, podemos llamar inusuales. Una joven ciega y cantante se enamora de su acordeonista (que tiene cuerpo de chica pero se siente chico), su hermana pequeña también está algo enamorada del/de la acordeonista y tiene un ataque de celos al verlos juntos; al mismo tiempo una lesbiana y un gay se casan por contentar a sus respectivas familias pero están enamorados de otras personas, mientras que una señora mayor enferma de Alzheimer cree ver en todas las personas al amor que le abandonó.
Suena todo algo complicado y enrevesado, pero la película merece la pena.






Por último, y en el ciclo retrospectivo dedicado a Luis Buñuel sólo pude ver El ángel exterminador. Confieso que yo de Buñuel he visto más bien poco (por no decir casi nada) y soy bastante inculta en lo que a su cine se refiere. Y lo cierto es que no sé muy bien qué esperaba, pero El ángel exterminador me gustó mucho. Me pareció una película muy sarcástica y crítica, pero también muy divertida (yo me reí unas cuantas veces) y amena. Y es una de esas películas para discutir después de verla, lo cual siempre se agradece.





Pues esa más o menos ha sido mi Berlinale como espectadora cualquiera.

jueves, 7 de febrero de 2008

¡¡Estaré (un poco) en la Berlinale!!

Aquellos que me leyeron hace un par de entradas sabrán de mi decepción al no poder trabajar en la Berlinale que empieza ¡mañana!


Pues bien, para mi gran alegría (desgraciadamente no me podéis ver dando saltos), ¡sí que voy a poder participar! No era lo que pensaba al principio, pero aún así me hace mucha ilusión. Os cuento. La Berlinale, como todo gran festival de cine, es mucho más que una decena de películas a concurso. Tiene un montón de secciones diferentes para todo tipo de públicos. Pues bien, dentro del festival está el Talent Campus, que está pensado para servir como espacio de encuentro entre jóvenes talentos del mundo del cine y el mundo profesional. Se seleccionan a unos 300 jóvenes de todo el mundo y hay organizados multitud de actos, encuentros, talleres, etc. Entre esos jóvenes hay gente que viene de todos los sectores del cine, incluyendo jóvenes periodistas críticos de cine o compositores de bandas sonoras.

Este año el Talent Campus ha decidido reservar un espacio al mundo de los blogs y del periodismo en Internet, y ha decidido invitar a Cafebabel a estar presente y a escribir sobre todo lo que pase allí. Como me encargué en su día de darle la lata a la redactora en jefe de Cafebabel con lo del pase de prensa para la Berlinale, se ha acordado de mí para tal evento y me preguntó si me apetecía participar. Os imagináis mi respuesta, ¿no?

Vamos, que a partir del sábado me pasaré unos cuantos días merodeando por el Talent Campus y viendo lo que se cuece por allí, para luego escribir en el Blog de Berlín de Cafebabel (no os preocupéis, que también colgaré aquí lo que me vaya ocurriendo).


Ya os imaginaréis lo contenta que estoy. Creo que puede ser muy divertido ver cómo funciona toda esa parte del festival que para mí es totalmente desconocida. Y por supuesto también pienso ir a ver unas cuantas películas, así que ya os lo iré contando todo (aunque las entradas para las películas a concurso se agotaron cuatro minutos después de ponerse a la venta...).

miércoles, 6 de febrero de 2008

De chinos, coches y tapas

En realidad, aunque no lo parezca, algo más cosas a parte de ir al cine. Pero lo cierto es que Berlín es la ciudad perfecta para los cinéfilos (o cinéfagos, como dice Fingidor) y en la última semana he visto tres películas cuanto menos interesantes.


Primero, Tapas.



Jamás llegué la película revelación española del 2005, así que aproveché que acaban de estrenarla en Alemania para ir a verla con Hedda, una amiga alemana. La crítica alemana, todo sea dicho, también la ponía muy bien, así que acabó picándome la curiosidad.







La verdad es que la peli no está del todo mal (para ser española, como diría Don Desmond), y pasas el rato y hasta de vez en cuando te ríes (normalmente, con alguna chorrada). Pero es bastante floja, y algunos actores son bastante malos y pecan, como suele pasar en las películas españolas, de sobreactuación. Lo que me pareció que estaba muy bien era el reflejo que hace de la vida cotidiana española. Nada de casas con decoración maravillosa de Ikea o de personajes vestidos a la última moda, sino que la película transcurre entre un bar de tapas del de toda la vida, un supermercado como al que vamos todos los días y casas normales y corrientes. (por cierto, que esa fue también la observación de Hedda, que estuvo un año de erasmus en Madrid y está familiarizada con el ambiente de barrio).





Aquí tenéis algunas escenas.

(Sí, sale Ferrán Adriá.)




El lunes, después de hacer mi primer examen en alemán (no me salió del todo mal, que si no me hubiese marchado a casa a llorar), me fui al cine Babylon (que se está convirtiendo en el lugar en el que más horas paso en Berlín). Hacían una retrospectiva de Wong Kar-Wai y me fui a ver Happy Together. Me encantó.


Definitivamente, Wong Kar-Wai es de mis directores favoritos por la forma tan especial que tiene de contar historias.








"Happy Together" es, por supuesto, una historia de amor bastante trágica entre dos jóvenes chinos que deciden irse a Argentina a "volver a intentar" salvar su relación.

Pero lo precioso no es la historia en sí, sino cómo la cuenta.


Es Wong Kar-Wai en estado puro: imágenes preciosas (monocromáticas, en azul, amarillo o rojo; o en blanco y negro; o en sepia; o desenfocadas; o dadas la vuelta de forma que los edificios parecen caer del cielo), actores geniales (definitivamente, también he incorporado a Tony Leung en mi panteón de actores favoritos), música perfecta...



En suma, una peli muy recomendable.

Este póster me encanta.



Al día siguiente volví al Babylon a ver Crash (la de Cronenberg y no la de Paul Haggis, la que ganó un Oscar). Muchísima gente me había dicho que era una peli muy buena, y todavía no había tenido ocasión de verla. Así que decidí subsanar ese fallo cinéfilo.



He de decir que salí muy impresionada (en el fondo debo de ser un espíritu sensible). Cuanto menos, diré que es una película turbadora. El personaje de Vaughan me parecía terrible y cada vez que salía en pantalla servidora se hundía en el asiento todo lo que podía. La escena del lavado de coche me gustó mucho, y la música también, pero no dejé de sufrir en toda la película y salí del cine muy impresionada, como ya os he dicho (confesaré que cuando llegué a casa me puse a leer poemas de Miguel Hernández para pensar en otras cosas e intentar dormir con los angelitos).















De hecho, tardé en decidir si la película me había gustado o no. Ahora creo que, aunque no va a entrar en la lista de mis pelis favoritas, desde luego es una película muy interesante y que hay que ver.





No sé qué pensaréis aquellos que la hayáis visto, pero pienso que la película trata de analizar la sociedad actual. Gente que tras un accidente de coche experimenta sensaciones tan fuertes que les hace intentar repetir esa experiencia para intentar llenar un vacío existencial, una sensación de hastío. Los coches, la tecnología en suma, es el medio por el que los personajes logran llenar este vacío. En fin, mi explicación es bastante patatera, pero no acabo de encontrar las palabras correctas y siempre resulta muy difícil hablar de una película así en unas pocas líneas.

Así que tendréis que venir a tomaros una cerveza a Berlín para hablar un poco de la película.


Y lo dicho, sigo pensando que la escena del lavado del coche es impresionante).
[Postdata: sintiéndolo mucho, me declaro vencida por la tecnología tras más de media hora intentando que me cuadren las imágenes con el texto. Abandono la lucha.]

domingo, 3 de febrero de 2008

Decepción Berlinale-sa


Como muchos sabréis, la Berlinale empieza dentro de diez días.

Después de que fracasase mi intento de conseguir un pase de prensa a través de Cafebabel (¡por pasarme de plazo para pedirlo!), me dije que no perdía nada por mandar mi currículum al festival. Después de tener al pobre Rodi al teléfono durante una hora ayudándome a redactar mi motivación en un alemán decente y a traducir mi CV, pues lo mandé sin muchas esperanzas. Cuál fue mi sorpresa cuando dos días después me llama un tipo de la Berlinale diciéndome que está muy interesado, que necesitan a alguien con mis idiomas y que si tengo disponibilidad total. El caso es que tenía (y sigo teniendo) dos exámenes finales durante la Berlinale, pero le dije: "No problem, hablaré con los profesores para ver cambiarl la fecha de los exámenes" (no lo dije con esas palabras, claro). Dicho y hecho. Fui a las tutorías de los dos profesores y los dos me dijeron... que lo sentían mucho, pero no. Que estábamos en Prusia y las cosas no se hacían así (textualmente). La verdad es que me llevé una decepción enorme (incluso estuve pensando en dejarme esas dos asignaturas...). Pero al final prevaleció el sentido común y le dije al de la Berlinale que no podía saltarme los exámenes. El señor me respondió con un mail muy amable diciéndome que entonces... ¡mandase el currículum para la Berlinale 2009! Como si una no tuviese nada más que hacer en febrero del 2009 que ir a Berlín para trabajar en el festival, no te digo. (Bien pensado, quizá no sea tan descabellada la idea, ¿no?).

En fin, que una no puede evitar sentirse bastante decepcionada y bastante enfadada consigo misma por haberlo dejado todo a última hora. Sobre todo porque además me han dicho que lo de conseguir entradas para ver las películas no es nada fácil. ¡Lo que me faltaba! Bueno, la verdad es que aún tengo esperanzas de abrir una pequeña sección cinéfilo-"berlinalesa" en estas impresiones, ya veremos.


Ahora deseadme suerte que mañana tengo mi primer final (sobre el tratamiento del nazismo en el teatro alemán de la posguerra... ahí es ná). Sigo con mis apuntes y mis resúmenes.

domingo, 27 de enero de 2008

Tras dos semanas de ausencia

Llevo dos semanas que no paro en casa. Y cuando paro en casa es para 1) dormir o 2) estudiar. Así que no me queda mucho tiempo para escribir en el blog (no sé si se nota, pero tardo siempre un montón de tiempo en escribir las entradas).


Estamos en las últimas dos semanas del semestre, y por eso estoy tan poco en casa. Me paso casi todo el día en la universidad estudiando y leyendo mucho, y como es todo en alemán, pues voy a pasito de tortuga. Además para varias asignaturas es obligatorio hacer exposiciones orales, y yo pensé: "pues me las dejo para enero, así estudiaré durante Navidades y además me sentiré más segura con el idioma". Lógicamente, ni estudié en Navidades ni me da la impresión de haber mejorado muchísimo con el idioma, así que el resultado ha sido que este último mes tengo una exposición oral cada semana. En fin, tampoco insistiré más sobre el -por otra parte normal- agobio universitario de enero. Sobre todo porque tras dos años de trabajar e intentar estudiar al mismo tiempo, lo de tener todo el tiempo que quiera para prepararme temas de Historia (que por otra parte me interesan un montón) pues es lo mejor que hay. Y en realidad estoy disfrutando un montón estudiando y leyendo cosas muy diferentes para la universidad (como botón de muestra: la arquitectura en la RDA, la publicidad occidental en África, Rosenberg -el ideólogo nazi-, el teatro alemán de la posguerra...)
Como tampoco quiero aburriros contándoos al detalle lo que he hecho en estas dos semanas, aquí va un pequeño resumen (para que veáis que tampoco es que me haya encerrado en casa a estudiar).



Poco después de volver de Navidades organicé lo que pretendía ser una cena con unos pocos amigos en casa y que luego se convirtió en una multitudinaria cena de 20 personas que no cabían en mi cocina. Ni que decir tiene que fue divertidísimo. Nos juntamos unas 8 nacionalidades, si no me equivoco (de Alemania y España, of course, pero además Francia, Italia, Portugal, Suiza, Argentina, Holanda e Irlanda... ah, no, pues éramos de 9 países), cada uno hizo -o intentó hacer- alguna especialidad de su país (yo hice tortilla de patatas, evidentemente) y nos pusimos las botas. Aquí van unas pocas fotos:




Gianna, Raphaël y Audrey conmigo.



Otro Raphaël dándole mucho amor a Jan.





Con Elaine (y con explicación de lo que hay colgado en mi nevera)


También fui a la ópera a ver Madama Butterfly. Era la primera vez que iba a una ópera, y la verdad es que me gustó mucho. Yo pensé que me iba a aburrir, sinceramente, pero en general disfruté un montón. ¡Además estuvo genial porque conseguimos entradas para la cuarta fila por 13 euros! Resulta que aquí en Berlín se ponen a la venta una hora antes de la representación todas las entradas que no se han vendido a 13 euros. Y claro, es genial, porque consigues sentarte por 13 euros en sitios que cuestan 70 y encima estás al lado de la flor y nata berlinesa vestida de gala. La verdad es que estuvo muy bien y pienso volver, que dentro de poco representan La Traviata y me han dicho que es de las óperas más bonitas que hay.



Tampoco dejé de lado mi vertiente cinéfila y he visto un par de varias películas: en la universidad pasaron La Haine ("el odio") la semana pasada, y me gustó mucho. Es una película de 1995 bastante dura sobre la realidad de los suburbios parisinos. Los protagonistas son jóvenes conflictivos (un negro, un árabe, un judío... no digo más) y la película es el relato de un día cualquiera (¿o no?) en sus vidas. Está rodada en blanco y negro y te mantiene en tensión hasta el último minuto. Aquí tenéis a sus protagonistas con cara de angelitos:


Además, ayer fui al cine a ver My Blueberry Nights, la última película de Wong Kar-Wai, acabada de estrenar en Alemania (y cuya banda sonora estoy escuchando en este mismo momento: ¡viva eMule!). He de confesar que ya iba predispuesta a que me gustase, teniendo en cuenta que Deseando Amar es de mis películas favoritas (y cuyo póster tengo colgado en mi habitación berlinesa), pero de verdad que me gustó un montón. Es una historia de chico conoce a chica y se gustan (y desde el principio intuyes cómo va a acabar), pero lo bonito es cómo está contada. Wong Kar-Wai es un director genial, la música como siempre es perfecta, la fotografía preciosa, los personajes entrañables... Y no os cuento el final por si acaso. En fin, una película a ver y de la que sales con una sonrisita (o al menos, eso nos pasó a las tres que fuimos a ver la peli). Aquí tenéis algunos fotogramas con los protagonistas:



Norah Jones

Natalie Portman


Jude Law


Por lo demás, el fin de semana pasado hice una visita relámpago de dos días Grenoble, pero de eso sí que no dispongo ninguna imagen. En fin, fue un fin de semana muy tranquilito, en los que no hice nada a parte de pasear, cargar las pilas, hacer acopio de mimos y comer tajine de cordero (mmm... ¡qué rico!).

De otro momento bucólico sí que tengo fotos. La semana pasada me fui a pasear con mi amiga Iris (que en el momento de las fotos estaba embarazada de nueve meses, y en el momento en el que escribo estas líneas tiene un niño de cinco días, todo sea dicho). Las fotos están tomadas en el lago Schlachtensee, y aunque no lo parezca, es Berlín ciudad y está a apenas 20 minutos del centro. Bonito, ¿verdad?

Iris (y su niño Dejan [pronúnciese "déian"] dentro de la barrigota) en el lago.



Poco más me queda que contar. Aquí os pongo otra foto: es una vista de mi habitación con la lámpara-estrella que me regaló mi hermanita por Navidades. ¿A que queda bonita?



Y para aquellos que andáis preocupados por si estoy pasando mucho frío en el invierno berlinés, aquí tenéis la previsión del tiempo para el fin de semana, como viene siendo normal. La verdad es que está haciendo un enero inusualmente suave para Berlín, porque las temperaturas van de los 4 a los 10 grados, y eso aquí es mucho, la verdad. Y de hecho no paso nada de frío. Es que me he convertido en una muchachota del norte.

Como epílogo añadiré que la noticia referente a España que más ha aparecido en la prensa alemana últimamente ha sido lo del himno nacional que se ha quedado sin letra. Para que veáis que las cosas importantes que pasan en nuestro país tienen eco internacional.
Que paséis todos un muy buen fin de domingo.