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miércoles, 18 de febrero de 2009
Berlín bajo la nieve
Llevaba dos días nevando sin parar y hoy ha salido el sol. He cogido la cámara de fotos y le he hecho un par de fotos a mi calle. ¿A que es bonita?

viernes, 21 de noviembre de 2008
Primeras nieves
Son las diez de la mañana, miro por la ventana. Está muy oscuro, cae una lluvia espesa. Poco a poco las gotas van tomando color.
Nieva. Nieva de una nieve densa y que contrasta con el amarillo del edificio decimonónico que veo enfrente.

Con una taza de té en una mano y una magdalena en la otra pego la nariz al cristal. ¿Serán mis raíces mediterráneas lo que siempre me hace contemplar la nieve con una ilusión infantil?
Ha llegado el invierno a Berlín. Empieza la temporada de las calles resbaladizas, del anochecer a las cuatro, del vino caliente, de los mercados de Navidad, de las tardes en los museos y en los bares, del blanco uniforme sobre coches y árboles.
Nieva. Nieva de una nieve densa y que contrasta con el amarillo del edificio decimonónico que veo enfrente.

Con una taza de té en una mano y una magdalena en la otra pego la nariz al cristal. ¿Serán mis raíces mediterráneas lo que siempre me hace contemplar la nieve con una ilusión infantil?
Ha llegado el invierno a Berlín. Empieza la temporada de las calles resbaladizas, del anochecer a las cuatro, del vino caliente, de los mercados de Navidad, de las tardes en los museos y en los bares, del blanco uniforme sobre coches y árboles.
Etiquetas:
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lunes, 7 de enero de 2008
Nieve desde mi ventana
Hoy ha sido un típico domingo de invierno.
En fin, ahí van las fotos.
Esto es lo que se ve desde mi ventana. ¿A qué es bonito el móvil que cuelga?

Si me asomo un poco hacia la derecha, esto es lo que veo (incluso se aprecia en la foto, en el lado izquierdo, los carteles amarillos del Döner Kebab de mi calle).
Pequeño detalle de las ramas.
Que paséis buena noche.
Al despertarme (mejor dicho, al conseguir despegar los ojos) he visto que nevaba (tengo la cama junto a la ventana). Me he quedado un buen rato remoloneando debajo del edredón viendo cómo caían los copos de nieve. Luego me he hecho el ánimo y he hecho unas poquitas fotos para enseñaros mi calle nevada, aunque el resultado es algo frustrante, pues no se aprecian los copos de nieve. Poco después he preparado café y tostadas (y me las he comido, claro), he encendido el ordenador para poner música (la banda sonora de Kill Bill, para más detalles) y me he dedicado a aspirar mi habitación. Una vez ha quedado bien limpita he estudiado -no mucho-. A las dos y algo ha venido mi querida amiga Isidora y nos hemos dedicado a hablar (sí, sí, en alemán) hasta las ocho y pico de la tarde. Después he pasado el tiempo escribiendo algunos mails y leyendo. Y ahora escribo esta entrada para que veáis cómo es Tegeler Strasse (mi calle) nevada. Qué pronto queda resumido mi día.
En fin, ahí van las fotos.
Si me asomo un poco hacia la derecha, esto es lo que veo (incluso se aprecia en la foto, en el lado izquierdo, los carteles amarillos del Döner Kebab de mi calle).
Que paséis buena noche.
viernes, 23 de noviembre de 2007
Lluvia
Día gris en Berlín.Doy con este poema de Lorca:
La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.
Es un besar azul que recibe la Tierra,
el mito primitivo que vuelve a realizarse.
El contacto ya frío de cielo y tierra viejos
con una mansedumbre de atardecer constante.
Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe.
La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
o la ilusión inquieta de un mañana imposible
con la inquietud cercana del color de la carne.
El amor se despierta en el gris de su ritmo,
nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre,
pero nuestro optimismo se convierte en tristeza
al contemplar las gotas muertas en los cristales.
Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvió de madre.
Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del agua que han visto y que meditan
lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.
¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
lluvia buena y pacifica que eres la verdadera,
la que llorosa y triste sobre las cosas caes!
¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales!
Cuando sobre los campos desciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres.
El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón desierto
en un negro y profundo pentagrama sin clave.
Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte.
¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante;
das al alma las mismas nieblas y resonancias
que pones en el alma dormida del paisaje!
(Para que no quede tan melancólico, os pongo un cuadro de Klee.)
Que empecéis muy bien el fin de semana.
jueves, 15 de noviembre de 2007
Bajo cero

Pues sí, en Berlín empieza a hacer bajo cero, como podéis comprobar vosotros mismos. Ahora no me quito la bufanda, el gorro y los guantes en ningún momento, aunque he de decir que hoy ha salido el sol un ratito, la primera vez desde hace tantos días que ni me acuerdo.
Pero no me voy a quejar, que va a hacer mucho más frío dentro de unas semanas (tengo reservados para entonces mis guantes de forro polar, mi gorro con orejeras de lana por fuera y forro polar por dentro, una bufanda tipo manta, los leotardos para ponerme debajo de los pantalones, etc., etc.).
Por cierto, que ayer llegaron Rodi (desde Tübingen) y Álvaro (desde Madrid) a pasar unos días. Próximamente descripción de todas las actividades que estamos llevando a cabo y fotos ilustrativas.
Hasta entonces, un beso.
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