Mostrando entradas con la etiqueta universidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta universidad. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de enero de 2008

Tras dos semanas de ausencia

Llevo dos semanas que no paro en casa. Y cuando paro en casa es para 1) dormir o 2) estudiar. Así que no me queda mucho tiempo para escribir en el blog (no sé si se nota, pero tardo siempre un montón de tiempo en escribir las entradas).


Estamos en las últimas dos semanas del semestre, y por eso estoy tan poco en casa. Me paso casi todo el día en la universidad estudiando y leyendo mucho, y como es todo en alemán, pues voy a pasito de tortuga. Además para varias asignaturas es obligatorio hacer exposiciones orales, y yo pensé: "pues me las dejo para enero, así estudiaré durante Navidades y además me sentiré más segura con el idioma". Lógicamente, ni estudié en Navidades ni me da la impresión de haber mejorado muchísimo con el idioma, así que el resultado ha sido que este último mes tengo una exposición oral cada semana. En fin, tampoco insistiré más sobre el -por otra parte normal- agobio universitario de enero. Sobre todo porque tras dos años de trabajar e intentar estudiar al mismo tiempo, lo de tener todo el tiempo que quiera para prepararme temas de Historia (que por otra parte me interesan un montón) pues es lo mejor que hay. Y en realidad estoy disfrutando un montón estudiando y leyendo cosas muy diferentes para la universidad (como botón de muestra: la arquitectura en la RDA, la publicidad occidental en África, Rosenberg -el ideólogo nazi-, el teatro alemán de la posguerra...)
Como tampoco quiero aburriros contándoos al detalle lo que he hecho en estas dos semanas, aquí va un pequeño resumen (para que veáis que tampoco es que me haya encerrado en casa a estudiar).



Poco después de volver de Navidades organicé lo que pretendía ser una cena con unos pocos amigos en casa y que luego se convirtió en una multitudinaria cena de 20 personas que no cabían en mi cocina. Ni que decir tiene que fue divertidísimo. Nos juntamos unas 8 nacionalidades, si no me equivoco (de Alemania y España, of course, pero además Francia, Italia, Portugal, Suiza, Argentina, Holanda e Irlanda... ah, no, pues éramos de 9 países), cada uno hizo -o intentó hacer- alguna especialidad de su país (yo hice tortilla de patatas, evidentemente) y nos pusimos las botas. Aquí van unas pocas fotos:




Gianna, Raphaël y Audrey conmigo.



Otro Raphaël dándole mucho amor a Jan.





Con Elaine (y con explicación de lo que hay colgado en mi nevera)


También fui a la ópera a ver Madama Butterfly. Era la primera vez que iba a una ópera, y la verdad es que me gustó mucho. Yo pensé que me iba a aburrir, sinceramente, pero en general disfruté un montón. ¡Además estuvo genial porque conseguimos entradas para la cuarta fila por 13 euros! Resulta que aquí en Berlín se ponen a la venta una hora antes de la representación todas las entradas que no se han vendido a 13 euros. Y claro, es genial, porque consigues sentarte por 13 euros en sitios que cuestan 70 y encima estás al lado de la flor y nata berlinesa vestida de gala. La verdad es que estuvo muy bien y pienso volver, que dentro de poco representan La Traviata y me han dicho que es de las óperas más bonitas que hay.



Tampoco dejé de lado mi vertiente cinéfila y he visto un par de varias películas: en la universidad pasaron La Haine ("el odio") la semana pasada, y me gustó mucho. Es una película de 1995 bastante dura sobre la realidad de los suburbios parisinos. Los protagonistas son jóvenes conflictivos (un negro, un árabe, un judío... no digo más) y la película es el relato de un día cualquiera (¿o no?) en sus vidas. Está rodada en blanco y negro y te mantiene en tensión hasta el último minuto. Aquí tenéis a sus protagonistas con cara de angelitos:


Además, ayer fui al cine a ver My Blueberry Nights, la última película de Wong Kar-Wai, acabada de estrenar en Alemania (y cuya banda sonora estoy escuchando en este mismo momento: ¡viva eMule!). He de confesar que ya iba predispuesta a que me gustase, teniendo en cuenta que Deseando Amar es de mis películas favoritas (y cuyo póster tengo colgado en mi habitación berlinesa), pero de verdad que me gustó un montón. Es una historia de chico conoce a chica y se gustan (y desde el principio intuyes cómo va a acabar), pero lo bonito es cómo está contada. Wong Kar-Wai es un director genial, la música como siempre es perfecta, la fotografía preciosa, los personajes entrañables... Y no os cuento el final por si acaso. En fin, una película a ver y de la que sales con una sonrisita (o al menos, eso nos pasó a las tres que fuimos a ver la peli). Aquí tenéis algunos fotogramas con los protagonistas:



Norah Jones

Natalie Portman


Jude Law


Por lo demás, el fin de semana pasado hice una visita relámpago de dos días Grenoble, pero de eso sí que no dispongo ninguna imagen. En fin, fue un fin de semana muy tranquilito, en los que no hice nada a parte de pasear, cargar las pilas, hacer acopio de mimos y comer tajine de cordero (mmm... ¡qué rico!).

De otro momento bucólico sí que tengo fotos. La semana pasada me fui a pasear con mi amiga Iris (que en el momento de las fotos estaba embarazada de nueve meses, y en el momento en el que escribo estas líneas tiene un niño de cinco días, todo sea dicho). Las fotos están tomadas en el lago Schlachtensee, y aunque no lo parezca, es Berlín ciudad y está a apenas 20 minutos del centro. Bonito, ¿verdad?

Iris (y su niño Dejan [pronúnciese "déian"] dentro de la barrigota) en el lago.



Poco más me queda que contar. Aquí os pongo otra foto: es una vista de mi habitación con la lámpara-estrella que me regaló mi hermanita por Navidades. ¿A que queda bonita?



Y para aquellos que andáis preocupados por si estoy pasando mucho frío en el invierno berlinés, aquí tenéis la previsión del tiempo para el fin de semana, como viene siendo normal. La verdad es que está haciendo un enero inusualmente suave para Berlín, porque las temperaturas van de los 4 a los 10 grados, y eso aquí es mucho, la verdad. Y de hecho no paso nada de frío. Es que me he convertido en una muchachota del norte.

Como epílogo añadiré que la noticia referente a España que más ha aparecido en la prensa alemana últimamente ha sido lo del himno nacional que se ha quedado sin letra. Para que veáis que las cosas importantes que pasan en nuestro país tienen eco internacional.
Que paséis todos un muy buen fin de domingo.

sábado, 27 de octubre de 2007

De universidades de élite, seminarios y demás historias

Pertenezco a una universidad de élite. No os lo perdáis.




Se ve que el Gobierno alemán ha hecho una lista con las mejores universidades y la Freie Universität de Berlín (FU, para los amigos) se ha colado dentro, para gran disgusto de la universidad histórica de Berlín, la Humboldt, que no ha entrado -la pobre se quedó en el sector soviético tras la división de la ciudad y desde entonces no levanta cabeza, oye.


En fin, no voy a enrollarme con la historia de la universidad -que, por otro lado, es muy interesante-, pero ya que de repente estoy en una universidad de élite -qué bien queda decirlo- pues os lo comunico. (Ahora, no sé de qué me va a servir, porque los licenciados en Historia nunca se han distinguido por su brillante futuro profesional.)


Lo que quería contaros es que, en sólo dos semanas, me he convertido en una auténtica fan del sistema universitario alemán. Para empezar, aquí ya han implantado el sistema de bachelor/master que servirá para unificar los planes de todas las universidades europeas, algo que en España -o Valencia, al menos- se están empezando a plantear ahora. Además, aquí cada alumno decide en qué quiere ser licenciado, un poco al estilo estadounidense. Me explico: cada uno elige una especialidad principal y dos secundarias. Con lo que tienes a gente que estudia Sociología, Ruso y Canto; otros estudian Antropología, Historia del Arte y Pedagogía, mientras que habrá otros licenciados en Ingeniería Industrial, Inglés y Económicas. Con lo que la gente sale de la Universidad sabiendo mucho más -pues los estudios son mucho más ricos en contenidos- y, sobre todo, más preparado para el mundo del trabajo.



Pero lo que ha acabado por convencerme es el sistema de dar clase aquí (voy a intentar no enrollarme mucho con mi explicación). Aquí las clases se separan, a grandes trazos, en clases magistrales y en seminarios.
Mientras que la gente en "bachelor" (esto es, los tres primeros años) tiene más clases magistrales, los de máster van exclusivamente a seminarios. Y eso es lo que es extraordinario. En los seminarios hay como máximo de 20 personas, que se sientan en mesas que hacen un círculo y entonces, dirigidos por el profesor, se ponen a discutir sobre un tema. Evidentemente, de una semana a otra hay que prepararse textos, exposiciones orales y algún que otro trabajo en casa para poder discutir, y el profesor dirige el debate y puntualiza o matiza afirmaciones. Y la nota se basa casi exclusivamente en la participación y en esas pequeñas presentaciones orales.


Y para que os hagáis una idea de lo que se puede cursar en esta universidad, pasaré a contaros lo que servidora se ha cogido para este semestre: cinco seminarios:
  • "El debate del Nacionalsocialismo en el teatro alemán posterior a la Segunda Guerra Mundial" (¡toma!)
  • "Eso era la RDA: historia cotidiana del país socialista"
  • "Creating Modern Man" (sobre las teorías de lo moderno en EE.UU en los años 50 y 600, título y bibliografía en inglés, pero clase en alemán)
  • "Política y religión en el Nacionalsocialismo"
  • "Las películas como fuente y medio para la Historia."

Qué interesante, ¿verdad? Ah, y luego tengo una clase magistral que se llama "Nacionalización en la "periferia" de Latinoamérica: el ejemplo chileno", que también es muy interesante.


La verdad es que estoy encantada con mis clases. Claro, otra cosa es que me entere de todo lo que dicen en clase. De hecho, a veces mi cerebro desconecta y pasa al modo "stand-by" cuando ve que la cosa le supera. Pero, oye, todo llegará, ¿no?
Y ahora, para acabar -que sí, ya acabo- aquí va una lista con un par de cosas que sólo pueden pasar en una universidad alemana:
  1. - que cuando un profesor diga que el manual de base es un libro escrito por él, un alumno levante la mano y le pregunte: "Perdone, ¿nos podría decir si la orientación de su libro más bien marxista, posmodernista o puramente política? " [Añadiré que el profesor, impertérrito, respondió que al tratarse de un manual, se limitaba a dar cuenta de los debates históricos sin entrar en apreciaciones.]
  2. - que en el Instituto Latinoamericano se pueda estudiar: a) Quechua, b) Guaraní y c) Maya. Ahí es nada.
  3. - que durante la primera clase sobre "Religión y política en el Nacionalsocialismo" los alumnos se pongan a discutir qué autores quieren que se incluyan en la bibliografía. (¿Os imagináis algo así en la Facultad de Historia?)
  4. - que los profesores, el primer día de clase, no sólo se presenten sino que además digan dónde han estudiado, cuál es su especialidad y qué estudios han llevado a cabo, para que el alumno juzgue si el profesor es competente o no.
  5. - que la biblioteca principal -véase foto de arriba- esté abierta todos los días, incluidos sábados y domingos, todos los meses del año, hasta las ocho de la noche.
  6. - que haya tres o cuatro bares gestionados por alumnos y repartidos en diferentes aulas del edificio principal de la universidad, en los que hay sofás, plantas y un armarito para que el que quiera deje allí su propia taza (traída de casa).


Podría seguir, pero mejor me paro aquí.

Que ya os he aburrido lo suficiente y yo, además, tengo que estudiar.
Besos.