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miércoles, 20 de mayo de 2009

La poesía es un deporte extremo

Navegando, navegando, me enteré de la existencia de Miss Tic, una artista de París que va dejando frases y mujeres pintadas por toda la ciudad. Tiene una página web con todas sus obras.


Me encantó esta frase y el dibujo que la acompaña y he decidido compartirlo con vosotros:


La poesía es un deporte extremo.



Por cierto, que a este tipo de graffitis hechos con plantilla se les llama estarcidos (que es la traducción correcta de stencil, que es lo que siempre pone en las páginas web sobre arte callejero).

Otras obras de Miss Tic que también me han gustado:

Me he acostado con un ejército de sentimientos


Demasiado feliz para tener miedo


Me gustan los hombres con sorpresa





Volverse simple es complicado



[Para mi mami poetisa]

lunes, 18 de mayo de 2009

Despedirse con un haiku


Se despidieron
y en el adiós
ya estaba la bienvenida.

lunes, 27 de abril de 2009

A veces me hablan raro

A veces me hablan raro.



Una vez, estábamos una amiga holandesa y yo sentadas en la mesa de una cocina de un albergue en Vilnius, Lituania, cuando un chico nos habló raro. Ante nuestra cara de sorpresa, nos preguntó en inglés si éramos israelíes, que él sí. Luego nos aseguró que teníamos toda la pinta de ser israelíes. Pues no. No sé hasta qué punto una morena y una rubia hablando alemán en Lituania pueden pasar por israelíes, la verdad.

Una mañana, mientras dudaba entre si comprar una caja de mandarinas o varias naranjas en una tienda turca de mi barrio, el vendedor (un chico joven y apuesto, si me permitís el comentario) se dirigió a mí hablándome raro. Pensé que no había entendido su alemán, pero cuando le pregunté: "Wie bitte?", se disculpó y me dijo: "Perdón, pensaba que eras turca." Pues no, la verdad es que no.

El dependiente del ultramarinos libanés (que se llama Habibi, como todas las tiendas libanesas de Berlín) me preguntó hace ya tiempo si era iraní. Pues no. Yo sólo estaba comprando azafrán. El dependiente de otro ultramarinos libanés se quedó de una pieza hace una semana cuando le dije "Shukran" -gracias en árabe- después de comprar humus en lata. Me miró fijamente y me preguntó -en alemán-: "¿Eres de aquí?" Yo le dije que no, que era española. Aún hoy me pregunto a qué se refería con "aquí".

Pero he descubierto que yo también hablo raro.

Aproximadamente cada dos semanas algún cliente del bar me pregunta si soy francesa, por mi acento. Pues no. Aunque ahora que lo pienso, hace un par de años, en Francia, una vez que paseaba de la mano con Jalal, me hablaron raro. Resultó que era árabe, y el chico que se había dirigido a mí aseguró que parecía cien por cien tunecina. Pues no.

En la casa donde vivía antes había una adorable familia de montenegrinos. Papá, mamá y cinco niños, con uno más a punto de llegar. Lo de adorable no es ironía, los enanos eran muy divertidos y siempre te daban palique cuando entrabas al patio a dejar la bicicleta. Mi preferida era una niña de unos cinco años, muy flaquita y desgreñada y que siempre llevaba los zapatos de tacón de mamá mientras jugaba. Un día, mientras hablaba con ella, se me quedó mirando muy fijamente con esos ojazos enormes y negros y me preguntó: "Oye, pero tú, ¿por qué hablas tan raro?" Warum redest du so komisch? Me quedé tan sorprendida, que por un momento no supe qué responderle. Luego ya le expliqué que era española y que sólo llevaba poco tiempo en Alemania, pero no parecía muy convencida. Lo que más me llamó la atención del asunto es que sus padres apenas hablaban alemán y más de una vez habían llamado a mi compañero de piso para que les tradujese las cartas que les llegaban.


Qué raro.


En resumidas cuentas: en Berlín soy española si me ven, francesa si me oyen hablar. En mi muy proletario barrio, soy iraní, árabe o turca. Viajando, puedo ser de cualquier parte.
Cuando me preguntan si soy "de aquí", no sé qué responder.

Cuánto depende nuestra percepción del resto del mundo de nuestra propia posición en el universo... Qué raro. ¿No?

miércoles, 8 de abril de 2009

Poesía de sábado noche

Hay muchos hombres y mujeres que vienen al bar y se pasan horas leyendo un libro o escribiendo. Me gusta observar a esas personas. Suelen tienen un aire absorto y concentrado a pesar del barullo tan español que suele haber siempre, y siempre te sonríen cuando les pones otra copa delante o alguna tapa.



El sábado pasado había una de esas personas sentadas en la barra. Era un hombre de aire algo distraído que tenía delante de él una copa de tinto y una libreta abierta. No tenía ese aura bohemia que suele rodear a este tipo de gente, sino que parecía más bien un oficinista que acababa de salir del trabajo.

Lo cierto es que al cabo de un rato consiguió enervarme, porque cada vez que yo pasaba por delante, él levantaba la vista y me miraba, y yo, pensando que quería algo, le preguntaba cada vez: Möchten Sie noch etwas?, y siempre me negaba con la cabeza.

Ya casi al final de la noche se acercó al lado de la barra donde yo estaba y se quedó de pie, mirándome, sin decir nada. Me sentí entre intrigada e incómoda, incluso algo estúpida, pero le sonreí y le volví a preguntar: Möchten Sie etwas? Entonces me tendió un posavasos y me dijo: Here, it's for you. It's been a long time since I last wrote, but tonight I wrote this for you. (Vaya, resultaba que era inglés, y yo toda la noche hablándole en alemán.) No sé muy bien qué hice, si me reí, le sonreí o qué, pero pienso que acerté a decirle Thank you mientras cogía el posavasos. El hombre se marchó sin decir nada más y yo me puse a leer:

Raphaelian beauty -
whose startled attraction cannot be hidden behind foam-rimmed glasses of Yosoy.
A glance -
eyes widen so...
But all business in a tight white apron.



Pensé que, al fin y al cabo, hay días en los que merece la pena ser camarera. También pensé en qué bonita casualidad: esto ocurrió el día en que comuniqué a mis jefes que dejasen de contar conmigo a partir del 31 de mayo.


sábado, 28 de marzo de 2009

Recordando

Hoy, ahora, al volver del trabajo en esta ya madrugada de sábado, he leído en "La palabra del día" de dónde viene la palabra recordar.

Llamadme romántica, pero me ha parecido tan bonito que me apetecía compartirlo.



Resulta que en la Antigüedad pensaban que el órgano más importante del cuerpo humano era el corazón, que todo tenía su origen ahí. Consecuentemente, consideraban que la memoria estaba alojada en el lado izquierdo de nuestro pecho.

Pues bien, "recordar" viene de la raíz latina "cor", corazón. ¿No os parece muy lógico? Recordamos algo porque el corazón nos dice que eso ya lo hemos visto, o vivido. Y por eso en varios idiomas saberse algo de memoria equivale a sabérselo "de corazón": par coeur en francés, by heart en inglés, de cor en portugués.

Y yo he decidido que estoy de acuerdo con Aristóteles y sus contemporáneos. Quisiera que el cerebro, ese conglomerado tan poco estético y abultado que tenemos dentro del cráneo, no tuviese nada que ver con nuestros recuerdos, y que la memoria fuera algo que sólo tuviera que ver con el corazón.

viernes, 7 de noviembre de 2008

De la bruma, la noche y la gallina

Ayer.



Salgo de trabajar. Son las tres y media de la mañana de un miércoles. Enfrente, en la parada de taxis color crema y marca Mercedes, un taxista toca el violín sentado al volante. Le sonrío: lo cierto es que no acierta ni una sola nota, pero qué más da. Es un taxista tocando el violín sentado al volante en medio de la noche berlinesa: se merece más que una sonrisa.


Una densa bruma cubre Berlín. Cae una lluvia tan fina que no hace falta ponerse la capucha. Algo irreal flota en el ambiente. Miro hacia arriba, esperando encontrar la familiar silueta de la torre de televisión, pero apenas se adivina la base, de tan bajas que están las nubes. Qué bonito, pienso, el cielo tiene tonos morados. ¿Morados? Vuelvo a levantar la vista. Sí, el cielo es morado. Qué raro, pero qué bonito.


Me pongo los guantes, me arremango la pernera derecha del pantalón, me meto la bufanda por dentro del abrigo y echo a pedalear.


Salgo de Hackescher Markt, paso por debajo de las vías del tren, paso frente al Bang Bang Club, atravieso el parquecito de Monbijou y entro en la isla de los museos. La catedral, esta noche, también es morada.




¿Morada? Vuelvo a levantar la vista: qué pena, la causa de que esta noche berlinesa sea una noche malva tiene un origen muy poco romántico: el hotel que está frente a la catedral, y que hasta ese momento me había pasado siempre desapercibido, tiene unas enormes luces de neón violáceo que esta noche, por la bruma, se reflejan de forma especial. No pasa nada. Sigue siendo un cielo precioso.

Pedaleando, tomo la avenida Unter den Linden. Sigue sin haber ni un alma, ni un coche, nada. Sólo bruma, jirones de nubes. Paro la bici: me pongo los auriculares, conecto el iPod. Parece que soy el único ser que circula esta noche, así que puedo ponerme a escuchar música sin peligro de ser atropellada a causa de mi perenne empanamiento.

Vuelvo a pedalear, tranquila, sin prisas, notando la humedad en la cara.

Suelto una mano del manillar. Vaya, suelto la otra mano y no pasa nada. Es la primera vez que voy sin manos en la bici, qué ilusión. Varias decenas de metros más tarde vuelvo a coger el manillar, pero ya está: sé ir en bici sin manos. Qué ilusión, de verdad.

La única canción de Los Planetas que puedo escuchar sin que me dé un ataque de histeria suena en mis oídos: "No voy a decir que cuidaré de ti/ Ni siquiera sé cuidar de mí/ Es posible que sea yo/ Quien necesita que lo salven." Suspiro, canto.

De repente, suena una canción que me había descargado hace tiempo pero que todavía no había escuchado:




No me lo puedo creer.
Me pongo a reír yo sola. Yo sola, riéndome a carcajada limpia.

La gallineta ha dit que prou
ja no vull pondre cap més ou
a fer punyetes aquest jou
que fa tants anys que m'esclavitza.

I si em venen ganes de fer-ne
em faré venir un restrenyiment,
no tindrà coa més ou calent
el que de mi se n'aprofita

La gallina ha dit que no,
Visca la revolució!

La gallina ya no quiere poner huevos en este sistema que la esclaviza y se une a la revolución. Son las cuatro de la mañana en Berlín, hay una bruma morada y húmeda flotando en el ambiente, voy en bici, sin manos, y la gallina no quiere poner ni un solo huevo más. Y me encanta.


sábado, 27 de septiembre de 2008

jueves, 14 de agosto de 2008

Una querencia


Una querencia tengo por tu acento,
una apetencia por tu compañía
y una dolencia de melancolía
por la ausencia del aire de tu viento.

Paciencia necesita mi tormento
urgencia de tu garza galanía,
tu clemencia solar mi helado día,
tu asistencia la herida en que lo cuento.

¡Ay, querencia, dolencia y apetencia!:
tus sustanciales besos, mi sustento,
me faltan y me muero sobre mayo.

Quiero que vengas, flor, desde tu ausencia,
a serenar la sien del pensamiento
que desahoga en mí su eterno rayo.




Miguel Hernández

domingo, 25 de mayo de 2008

Goytisolo en Berlín

El jueves pasado estuve en una conferencia dada por Juan Goytisolo en mi universidad, la Universidad Libre de Berlín (qué rimbombante queda). El título de la conferencia me pareció muy interesante: "Elogio del saber no rentable" (Lob des unrentabeln Wissens). Luego en realidad la charla no tuvo nada que ver con ese título, pero aún así fue muy interesante.



Goytisolo empezó leyendo un texto autobiográfico, "Fe de erratas", en el que repasaba, con bastante ironía, su vida y "el desorden general del planeta"-cito textualmente-. Luego hubo una pequeña charla en la que habló de su trayectoria y de sus experiencias. Aunque de Goytisolo no había leído más que sus columnas en El País, me pareció un hombre muy sensato y con mucho sentido del humor, aunque algo pedante. Claro, supongo que cuando has sido amigo de Jean Genet, de Sartre y de Beauvoir, por citar unos poquitos, no será difícil pensar que eres más que el resto de la humanidad... . Por cierto, que no sé por qué estaba convencida de que Goytisolo era mucho más joven: ¡tiene casi ochenta años!

Vamos, que aparte de enterarme que Goytisolo había vivido durante unos meses en Berlín a principios de los ochenta (por cierto, que vivía en mi barrio preferido aquí, en Kreuzberg), y de que fue durante cuatro años el director de un proyecto de la Unesco de preservación del patrimonio oral de la humanidad, me reí con un chiste que contó sobre el comunismo. A mí personalmente me gustó mucho algo que dijo sobre el exilio, y es que no fue hasta después de haberse marchado a París que empezó a valorar lo español, más concretamente la cultura y la literatura española. Decía Goytisolo que no hay nada mejor que entender tu cultura a través de la mirada de otras culturas, y que es una forma de aprender a ver lo mejor de cada una. Lo cual me pareció ser una gran verdad.

Ahora dos pequeños apuntes/observaciones, producto de una deformación profesional doble: de historiadora y de traductora (si es que me puedo llamar historiadora y traductora...).

Primer apunte: el increíble tabú que hay en Alemania con la cuestión palestina y la política de Israel. Creo que aquí todavía no lo he comentado, pero en este país ser propalestino equivale más o menos a ser antisemita, y hay que ir con pies de plomo si quieres ser algo crítico con Israel y no quieres que te llamen nazi. ¿A qué viene esto? Pues a que Goytisolo escribió un libro llamado "De la Ceca a la Meca" y en él incluía un relato llamado "Diario palestino", que por lo que dijeron, debe de ser una defensa del pueblo palestino. Bien, pues en la edición alemana del libro este texto desapareció. La editora de las obras de Goytisolo, que estaba en el acto, se justificó diciendo que ese relato lo habían incluído en otro libro que hablaba únicamente de la cuestión palestina, que no se trataba de ningún tipo de censura. Pero no me lo creo: el incluir "Diario palestino" en un libro que únicamente trata sobre la cuestión palestina equivale a que sólo los lectores interesados en esa cuestión (y por extensión, solidarizados con lo que ocurre en Palestina), lean el texto. Y viceversa: eliminar "Diario palestino" de un libro que va destinado a un público más extenso es una forma de evitar la polémica. ¿O qué creéis? A mí desde luego me olió un poco a chamusquina.


Segundo apunte: la interpretación simultánea del acto. Qué desastre. La conferencia era en español -evidentemente- y habían traído al traductor alemán de las obras de Goytisolo para hacer la interpretación. Craso error, pues ser un buen traductor literario no equivale a ser un buen intérprete. Pero supongo que los organizadores pensaron que daba exactamente igual. Resultado: el pobre traductor (que debió de pasarlo fatal) se perdía intentando traducir las frases interminables y las bromas de Goytisolo, y más de una vez le tocó preguntarle al escritor español si podía repetir lo que había dicho. Resultado: el público alemán no sólo se aburrió, sino que además dudo de que se enterasen bien de qué pasaba. En fin, lo que suele pasar cuando no se le da demasiada importancia a la traducción.


En fin, yo pensaba hacer una pequeña reseña de la conferencia, pero para variar me he enrollado más de la cuenta. ¡Espero no haberos aburrido!


viernes, 23 de noviembre de 2007

Lluvia

Día gris en Berlín.
Doy con este poema de Lorca:


La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.

Es un besar azul que recibe la Tierra,
el mito primitivo que vuelve a realizarse.
El contacto ya frío de cielo y tierra viejos
con una mansedumbre de atardecer constante.

Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe.

La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
o la ilusión inquieta de un mañana imposible
con la inquietud cercana del color de la carne.

El amor se despierta en el gris de su ritmo,
nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre,
pero nuestro optimismo se convierte en tristeza
al contemplar las gotas muertas en los cristales.

Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvió de madre.

Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del agua que han visto y que meditan
lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.

¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
lluvia buena y pacifica que eres la verdadera,
la que llorosa y triste sobre las cosas caes!

¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales!
Cuando sobre los campos desciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres.

El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón desierto
en un negro y profundo pentagrama sin clave.

Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte.

¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante;
das al alma las mismas nieblas y resonancias
que pones en el alma dormida del paisaje!


(Para que no quede tan melancólico, os pongo un cuadro de Klee.)
Que empecéis muy bien el fin de semana.

domingo, 28 de octubre de 2007

El largo camino a Itaca



Si vas a emprender el viaje hacia Itaca
pide que tu camino sea largo
rico en experiencias, en conocimiento.

A Lestrigones y a Cíclopes
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo. (...)

Pide que tu camino sea largo.

Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas. (...)

Ten siempre en la memoria a Itaca.
Llegar allí es tu meta.

Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.

Itaca te regaló un hermoso viaje,
sin ella el camino no hubieras emprendido,
mas ninguna otra cosa puede darte.

Aunque pobre la encuentres, Itaca no te engañó.
Rico en saber y en vida como has vuelto,
comprendes ya qué significan las ítacas.


Evidentemente, este poema no ha salido de mi pluma. Pero como encaja tan bien con mi estado de ánimo y mis expectativas para este año, aquí os lo copio. Como dirían en Gabacholandia, ce poème m'a bouleversée. En español tiene menos gracia decir que un poema te ha emocionado.[En todo caso, gracias, José.]

Y, además, así compenso la densidad -y el aburrimiento- de la entrada anterior.

Buenas noches a todos.