lunes, 7 de enero de 2008

Nieve desde mi ventana

Hoy ha sido un típico domingo de invierno.

Al despertarme (mejor dicho, al conseguir despegar los ojos) he visto que nevaba (tengo la cama junto a la ventana). Me he quedado un buen rato remoloneando debajo del edredón viendo cómo caían los copos de nieve. Luego me he hecho el ánimo y he hecho unas poquitas fotos para enseñaros mi calle nevada, aunque el resultado es algo frustrante, pues no se aprecian los copos de nieve. Poco después he preparado café y tostadas (y me las he comido, claro), he encendido el ordenador para poner música (la banda sonora de Kill Bill, para más detalles) y me he dedicado a aspirar mi habitación. Una vez ha quedado bien limpita he estudiado -no mucho-. A las dos y algo ha venido mi querida amiga Isidora y nos hemos dedicado a hablar (sí, sí, en alemán) hasta las ocho y pico de la tarde. Después he pasado el tiempo escribiendo algunos mails y leyendo. Y ahora escribo esta entrada para que veáis cómo es Tegeler Strasse (mi calle) nevada. Qué pronto queda resumido mi día.


En fin, ahí van las fotos.


Esto es lo que se ve desde mi ventana. ¿A qué es bonito el móvil que cuelga?



Si me asomo un poco hacia la derecha, esto es lo que veo (incluso se aprecia en la foto, en el lado izquierdo, los carteles amarillos del Döner Kebab de mi calle).



Pequeño detalle de las ramas.


Que paséis buena noche.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy artística la foto con el móvil. La verdad es que considero una suerte vivir en un sitio con las estaciones marcadas, aunque la nieve y el hielo sean de lo más incómodo. Está claro que si viviésemos allí consideraríamos una suerte vivir en un sitio de primavera perpetua como prácticamente tenemos aquí.¡Esta permanente insatisfacción, motor de la vida! Un achuchón por lo bien que nos haces sentir aquellas latitudes.